20 de abril de 2010

Abril 2010: "Gauchos: el que no sube, no cae" - Preestreno del Museo del Cine "Pablo C. Ducrós Hicken"


"GAUCHOS: EL QUE NO SUBE, NO CAE" - PREESTRENO 2010 DEL "MUSEO DEL CINE"

La Subsecretaría de Cultura, a través de la Dirección General de Museos, anuncia que dentro de la temporada cinematográfica del Museo del Cine "Pablo C. Ducrós Hicken" y en el marco del ciclo PREESTRENOS 2010, se proyectará el film "Gauchos: el que no sube, no cae", dirigido por la cineasta alemana Jana Richter, quien presentará la obra y dialogará con el público.

La función tendrá lugar el próximo viernes 23 de abril a las 20 hs en la sede del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal (Av. Corrientes 1441), con entrada libre y gratuita.

Ficha técnica:

"Gauchos: el que no sube, no cae" (2009) Dir. Jana Richter. Alemania. 85 min. Documental.

Acerca de Jana Richter:

Estudió diseño industrial en Kassel; comunicación visual en México DF; cine en South Bend y Praga. Algunas de sus obras son: "Hopscotch" (sobre la paciencia y la perseverancia); "After The Funeral" (sobre la pérdida y el arrepentimiento) y "Companion" (dedicada al mejor amigo del hombre).

Su opinión acerca del film:

"Es una película sobre personas que viven en permanente riesgo, que ensillan y montan caballos más allá de las veces que se hayan caído. Gauchos para los que cabalgar es sinónimo de libertad, aunque no sepan dónde dormirán esa noche, qué van a comer o cuándo volverán. Muchos creen que el cowboy sudamericano está extinguido, que ha sido reemplazado por cercas, establos y máquinas, pero el que ama su trabajo no lo deja. Los gauchos han sobrevivido hasta hoy, adaptándose al mundo moderno, trabajando en actividades paralelas como un matadero, una oficina o como enfermeros, pero esto, no los hace perder su condición. Ser un gaucho es una pasión. El oficio se hereda de padre a hijo. Para aprender a serlo, no hay escuelas; en los cerros, los profesores son los caballos, quienes demuestran a los gauchos qué es lo importante en la vida. Ellos exigen de sus jinetes una serie de condiciones: paciencia, constancia, firmeza, destreza y talento de improvisación. Ofrecen a cambio su energía, fuerza, fidelidad y obediencia. Ser un buen jinete, significa tener el cuerpo en balance. Cuando el cuerpo está balanceado, también su alma está en equilibrio. En ese estado de armonía, se puede alcanzar todo, uno solo tiene que montarse y estar dispuesto, de vez en cuando, a caerse".

Info: www.primordiales.com.ar

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